DISCAPACIDAD

DISCAPACIDAD: un reto todavía más presente y ambicioso para toda sociedad, no sólo para quienes somos discapacitados, sino para toda sociedad.

Hermanas y hermanos con Discapacidad: caminemos juntos en una espiritualidad de oblación a Dios, ofreciéndonos a Cristo con lo que vivimos cada día, con la discapacidad propia cooperando en la obra redentora de Jesús.

Espiritualidad de oblación.

TELETON: no es caridad ni transparencia. Engaño y corrupción valiéndose de la Discapacidad

Cómo superar lo que parece imposible superar: una discapacidad

Un testimonio vivo y fehaciente de que Dios es quien da esperanza para poder entender la discapacidad como una misión, aunque un misterio, pero siempre con sentido de misión y vocación divina.

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¿Qué idea tenemos de lo que es perfecto?

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¿Qué idea tenemos de lo que es perfecto?

¿Qué idea tenemos de lo que es perfecto?

MOMENTOS MALOS AL MIRAR MI DISCAPACIDAD images-1

Puede suceder que, si estás en esos tiempos malos en los que parece que las tinieblas no se van a disipar y todo está saliendo mal. La discapacidad se extiende como una onda de energía que ha explotado tantas cosas negativas y que tampoco pueden comprender los que están a tu alrededor.

Nick Vujicic también comparte en una de sus obras un momento así:

«Durante mi etapa depresiva experimenté algo que tal vez has notado en tus malos momentos: uso de descripciones infladas:

1. esto me está matando.

2. nunca me recuperaré de esta situación.

3. es lo peor que me ha ocurrido en la vida.

4. ¿por qué me odia Dios?

5. mi vida está destruida para siempre.» [Un espíritu invencible, p.47]

Sin embargo, es tiempo de orar y no dejarse tirar por todo lo que tiene rostro negativo y de desgracia, aunque parezca que es lo único que está al rededor nuestro. La oración nos ayuda a levantarnos, y cuando nos tira la depresión y el desánimo en la lona de los golpeados, es porque no perseveramos en la oración, en el diálogo con Dios.  Cuando lo dejamos para el tiempo libre, o lo abandonamos, cuando no le encontramos sabor ni sentido a la precaria y decimos que: -no vale la pena…

Seguro que seguiremos cayendo, porque la fuerza solamente nos la da Dios, máxime cuando la discapacidad sólo unidos a Dios la sabremos vivir y reconocer como parte propia. No como un accidente o una desgracia.

«Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta» (Sta. Teresa de Jesús).

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CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Art. 9

ACCESIBILIDAD

1.- A fin de que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes adoptarán medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con los demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales. Estas medidas, que incluirán la identificación y eliminación de obstáculos y barreras de acceso.

2.- b) Asegurar que las entidades privadas que proporcionan instalaciones y servicios abiertos al público o de uso público tengan en cuenta todos los aspectos de su accesibilidad para las personas con discapacidad.

¿CONOCES ALGÚN SITIO QUE NO TENGA ACCESIBILIDAD ADECUADA, COMO RESTAURANTES, BIBLIOTECAS, HOSPITALES U OTROS LUGARES?

Es decir: que no tengan rampas para sillas de ruedas o personas que tienen dificultad para subir escalones, sanitarios reducidos donde no entra una silla de ruedas o una andadera, etc.

COLOCA SU UBICACIÓN PARA QUE LOS INVITEMOS A PROVEER LAS CONDICIONES REQUERIDAS POR LA CONVENCIÓN Y EJERCER NUESTROS DERECHOS.

Da click.

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Los invito a hacer junto conmigo una comunidad orante, de personas que tenemos alguna «DISCAPACIDAD», o seres queridos y familia que tienen a alguna persona discapacitada, para caminar juntos en la oración y así, podamos vivir junto a Dios nuestra realidad cotidiana.

 

¿quién se anota?

Bienvenidas todas las personas con alguna discapacidad

 

Los invitamos para formar parte de este novedoso proyecto, buscamos unirnos en la comunicación y mostrar nuestra efectiva presencia como miembros vivos de la sociedad, que, junto a Cristo el Señor, podemos caminar y ser agentes de movimiento y vida para nosotros mismos y nuestros seres queridos.

Compartiendo experiencias, retos e ideas que, nos enriquezcan y nos hagan crecer en la fraternidad, en la ayuda mutua y sobre todo, en la santificación de nuestra existencia cotidiana. Una vida con olor a divinidad.

¿Tienes alguna discapacidad?, da click aquí y escríbenos,

¡¡caminemos juntos!!

Inclusión

¿Qué estarías dispuesto a hacer por alguien con discapacidad?, sea tu familia o alguien completamente desconocido.

La discapacidad pierde su capacidad de limitar a quien la tiene cuando los que están al rededor extienden la mano para quitar ese límite, la fuerza de su freno.

La FE juega un papel determinante dice San Juan Pablo II para que quienes estén marcados por alguna discapacidad, puedan vivir mirando hacia la eternidad de la Salvación; una actitud de espera en la liberación definitiva que Dios da a los suyos, liberarse de lo que con rostro de discapacidad pueda parecer un conjunto de ataduras que evitan una vida plena. Sin la Fe -dice el Papa- se vive con desilusión y desconsuelo, me atrevería a añadir que la discapacidad sin lo divino de la fe, se vive como una desgracia que se hace grande en algunos momentos. Con su perspectiva personalista san Juan Pablo II, señala que la realización de la humanidad, caminará hacia su plenitud tan más en cuanto no haya discriminación ni se mida al hombre sólo desde la escala de una óptima funcionalidad.

Con referencia a la discapacidad el papa Benedicto XVI mira hacia quienes conviven con alguna persona con discapacidad o constituyen su núcleo familiar; ellos se benefician de la luz que irradia la persona discapacitada, quienes abren una nueva perspectiva de la civilización. Pero este Papa no está pensando en la civilización de los avances técnicos o los modelos humanos de superación, sino, de una civilización innovadora: “la del Amor”.

El Papa Francisco, con su acento particular, acoge desde la enseñanza y desde su actitud a las personas con discapacidad, también partiendo de la fe y retomando lo que Jesús hacía en el Evangelio cuando daba la luz a los ciegos, sigue siendo Él quien nos ayude a comprender lo que vivimos. Ataca la idiosincrasia del rechazo a los “no útiles” según las lupas sociales, que juzgan desde la efectividad, la eficacia y la buena presentación a todo hombre; pretendiendo encajonar en este único juicio a todo ser humano sin respetar su propia identidad y con ello su dignidad.

Sin duda Jesús acoge a todos sus hijos, y sin querer herir el misterio en el que se envuelve el dolor y la enfermedad, tendrá que estar siempre claro el aspecto de la fe y la vida de Dios no sólo para alguien discapacitado sino, también en alguna persona que decida seleccionar excluyentemente su encuentro y trato interpersonal motivado solamente desde su propio beneficio; no se puede relativizar bajo ningún aspecto la Fe que, iluminará no con total claridad pero sí con lo necesario el camino que no se entiende ni se comprende en muchos momentos.

La discapacidad sólo se puede vivir desde la fe, desde la relación siempre presente y viva con Dios.

Estas líneas quieren ser provocativas, poner en cuestión autoreflexiva la vida de fe, la luz que recibimos de Dios y su fuerza en nuestra vida, porque “YO SOY” una persona con discapacidad, y nosotros, discapacitados, tendremos que ubicarnos con toda claridad en esta generación civilizada que tiende a rechazarnos y discriminarnos, que no nos tiene en cuenta; pero también sería bueno cuestionarnos y observar que posiblemente no hemos luchado por tomar un lugar que nos instale como pertenecientes a la sociedad y a la civilización, sentirnos parte de ella; un peligro latente es estancarnos en la espera de que sean los políticos y gobernadores quienes abran las puertas por las que nosotros (discapacitados) debemos entrar.

Junto a esto: ¿qué tiene que ver mi fe para integrarme a el campo laboral o en lucha por un trabajo digno?, ¿qué papel desempeña mi fe para vivir alegremente mi discapacidad como parte de mi propio ser?

¿En tanto persona discapacitada me entiendo y me asumo realmente como depositario del misterio amoroso de Dios?, ¿Verdaderamente soy parte de un plan misterioso de Dios o no quiero vivir o aceptar algo que parece ser no elegí?